Eres un cuadrado en el espacio. El universo sigue queriendo que caigas.
Patas sobre el botín. Que no te pillen. Eso es todo el trabajo.
La gravedad acaba de darse la vuelta. El hoyo no se movió. Tú sí.
Si llegan abajo, pierdes una vida. La munición no es un consejo.
Se cayó el Wi-Fi. El dinosaurio, no. Salta antes de que el cactus lo haga.
Rehenes, explosiones y un lío desde arriba al que de algún modo te apuntaste.
Un solo botón. Camina, salta, golpea. La estrella sigue lejos.
El suelo es el mando. Un inclinación de más y desapareces.
Los reclusos mutaron. La única salida es abrirse paso a tiros.
Una nave perdida. Una galaxia de vectores. Abre la siguiente puerta… o muere en el intento.
Un cuerpo diminuto, un cajón pesado y un salto que tiene que ser perfecto.
El infierno tiene escaleras. Tu único trabajo es seguir subiéndolas.
Tu nave es un desguace con armas. Las máquinas la quieren igual.
Saltos de píxel perfecto. Un resbalón, y el nivel se queda el cambio.
Sus bases iluminan la oscuridad. Solo tu nave responde.